Mi hijo dejó de dormir en nuestra cama 🥳🎉
Durante meses tuve un ocupante ilegal
Mi hijo ya dormía bastante bien. El problema era que, casi todas las madrugadas, alrededor de las cuatro de la mañana, aparecía caminando hasta nuestra pieza. No lloraba ni hacía escándalo, simplemente llegaba, se subía a la cama y seguía durmiendo como si nada hubiera pasado.
El problema era que yo no. Intenté llevarlo de vuelta a su cama varias veces. El resultado siempre era el mismo: se despertaba varias veces durante el resto de la noche y todos amanecíamos cansados, de mal genio y con ganas de que el día terminara antes de empezar. Después de varias semanas, decidí aceptarlo. Pensé que, tarde o temprano, dejaría de hacerlo.
La solución llegó cuando menos la buscaba
Hace unas semanas mi marido tuvo que dormir fuera de la casa durante varios días por un tema de salud. Como él no estaba, mi hijo empezó a dormir en "el lado del papá".
Y cada noche yo se lo repetía: "Ese es el lado del papá." No le daba mayor importancia. Era simplemente una forma de explicarle por qué podía dormir ahí esos días.
Cuando mi marido volvió, antes de acostarnos, le dije algo muy simple: "El papá volvió a la casa, así que este lado vuelve a ser del papá. Tú vas a dormir en tu cama."
No hubo negociación, discurso motivacional, método revolucionario, ni nada: Solo esa conversación.
Y nunca más volvió
Esa noche durmió en su cama. La siguiente también. Y desde entonces, cuando despierta durante la noche, ya no viene automáticamente a nuestra pieza. Incluso cuando despierta y estoy cansada a veces intento acostarlo conmigo, pero prefiere volver a su cama y ahi prefiero no insistir...
¿Fue magia? Definitivamente no. Seguramente coincidió con que estaba preparado para dar ese paso. Pero esa pequeña conversación pareció ayudarlo a entender que las reglas habían cambiado.
A veces les explicamos menos de lo que entienden
Muchas veces asumimos que, por ser chicos, no vale la pena explicarles las cosas, pero los niños entienden mucho más de lo que creemos.
No estoy diciendo que esta conversación vaya a funcionar con todos los niños. Cada familia vive procesos distintos y cada niño tiene su propio ritmo.
Solo quería compartir algo que me hizo sonreír. Después de leer tantos artículos, probar distintas estrategias y pensar que necesitaba una solución mucho más compleja, resulta que lo único que cambió fue una conversación.
Y, la verdad, todavía me río un poco cada vez que pienso que la solución fue devolverle el lado de la cama a mi marido.
Un abrazo,
Valentina Morales