Crisis de lactancia: cuándo ocurren y cómo superarlas

Crisis de lactancia: cuándo ocurren y cómo superarlas

Justo cuando creías que tú y tu bebé ya se estaban entendiendo con la lactancia, pasa algo. De repente quiere tomar pecho a cada rato, se enoja mientras mama, llora, se suelta y vuelve a buscar. Y tú, que hasta ayer sentías que todo iba relativamente bien, empiezas a cuestionarte todo otra vez

Antes de sacar conclusiones, hay algo que deberías saber: la lactancia no siempre sigue el mismo ritmo. A medida que tu bebé crece, cambian sus necesidades, su forma de alimentarse y hasta su comportamiento frente al pecho. Y algunos de esos cambios pueden sentirse como una verdadera crisis.

¿Qué son las crisis de lactancia?

Las llamadas crisis de lactancia son períodos en los que un bebé cambia repentinamente su forma de mamar. Puede pedir pecho mucho más seguido, mostrarse inquieto durante las tomas o parecer insatisfecho, incluso cuando hasta hace poco todo funcionaba bien.

Muchas veces estos períodos coinciden con etapas de crecimiento o desarrollo. El bebé puede necesitar alimentarse más seguido y, al hacerlo, estimula la producción de leche para que se adapte a sus necesidades. Otras veces, simplemente está más despierto, se distrae con facilidad o ha cambiado su manera de tomar pecho.

Aunque se conocen popularmente como crisis, no son una enfermedad ni significan automáticamente que haya un problema con tu leche. Tampoco existe un calendario que todos los bebés sigan al pie de la letra.

¿Cómo saber si mi bebé está pasando por una crisis de lactancia?

Puede que empieces a notar algunos cambios bastante evidentes:

  • Quiere tomar pecho mucho más seguido de lo habitual.

  • Parece tener hambre otra vez apenas termina una toma.

  • Se prende, se suelta, llora y vuelve a buscar el pecho.

  • Está más inquieto o necesita más contacto.

  • Sus tomas se vuelven más cortas o, por el contrario, parece que no terminan nunca.

  • Se distrae fácilmente mientras mama, especialmente cuando ya tiene algunos meses.

No todos los bebés muestran las mismas señales. Algunos simplemente pasan un par de días pidiendo más pecho, mientras que otros parecen estar enojados con el mundo entero.

Eso sí, no todo cambio en la lactancia es una crisis. Si hay dificultades para alimentarse, pocos pañales mojados o problemas con el peso, es importante revisar qué está pasando y no asumir que se trata de una etapa normal.

¿Cuándo ocurren las crisis de lactancia?

Seguramente has escuchado hablar de la crisis de las tres semanas, la de las seis semanas y la famosa crisis de los tres meses.

Son edades que se mencionan con frecuencia porque algunos bebés presentan cambios en su alimentación alrededor de esos momentos. Pero tómalas como referencias, no como fechas obligatorias. Tu bebé puede pasar por alguna de estas etapas antes, después o simplemente no presentar cambios demasiado notorios.

Alrededor de las 2 o 3 semanas: ¿por qué quiere pecho todo el día?

Durante las primeras semanas, tu bebé está creciendo rápidamente y tu producción de leche todavía se está estableciendo. Es habitual que haya días en los que quiera mamar mucho más seguido, incluso con intervalos muy cortos entre una toma y otra.

A esto se le conoce como tomas agrupadas o cluster feeding. Básicamente, tu bebé puede pasar varias horas pidiendo pecho una y otra vez. Y sí, puede ser agotador, especialmente cuando sientes que acabas de terminar una toma y ya está buscando la siguiente.

En muchos casos, este aumento de la frecuencia ayuda a estimular la producción de leche. No significa necesariamente que tu cuerpo esté fallando ni que tu bebé se esté quedando con hambre.

Alrededor de las 6 semanas: ¿otra vez?

Cuando empiezas a sentir que ya tienes cierta rutina, puede aparecer otro período de tomas más frecuentes.

Algunos bebés quieren mamar constantemente durante un par de días, están más demandantes o necesitan más contacto. Y aunque puede parecer que están retrocediendo, muchas veces es simplemente otra etapa de crecimiento.

Lo más útil suele ser seguir sus señales, ofrecer el pecho cuando lo pida y revisar que esté mojando suficientes pañales y aumentando de peso como se espera.

La buena noticia es que estos períodos de tomas muy frecuentes suelen ser pasajeros, aunque su duración puede variar de un bebé a otro.

Alrededor de los 3 meses: la crisis que más dudas genera

Esta merece un capítulo aparte porque puede ser especialmente desconcertante.

Hasta ahora tu bebé quizás mamaba tranquilamente durante veinte minutos y se quedaba dormido. Pero de pronto empieza a tomar durante cinco minutos, se suelta, mira hacia otro lado, vuelve al pecho y se distrae con cualquier ruido.

Al mismo tiempo, puede que notes tus pechos mucho más blandos, que ya no gotean como antes o que dejaste de sentirlos tan llenos entre las tomas.

Y ahí aparece el pensamiento inevitable: “Se me está acabando la leche”.

Pero no necesariamente. A medida que la lactancia se establece, es normal que los pechos se sientan más blandos y que la sensación de llenura disminuya. Además, muchos bebés se vuelven más eficientes para sacar leche y necesitan menos tiempo para alimentarse.

A esta edad también están mucho más atentos a su entorno. Una conversación, la televisión o alguien entrando a la pieza puede ser suficiente para que dejen de mamar y quieran mirar qué está pasando.

Por eso, si tu bebé sigue mojando suficientes pañales, creciendo bien y alimentándose de manera efectiva, unas tomas más cortas o unos pechos más blandos no significan por sí solos que tengas poca leche.

¿Cuánto dura una crisis de lactancia?

Depende de qué esté provocando el cambio.

Los períodos de tomas agrupadas asociados al crecimiento pueden durar unos pocos días. En cambio, cuando el bebé está pasando por cambios en su desarrollo, como ocurre alrededor de los tres meses, las distracciones y las nuevas formas de alimentarse pueden mantenerse durante más tiempo.

No hay un número exacto de días después del cual todo vuelve mágicamente a la normalidad. Y tampoco tienes que aguantar semanas de dificultades esperando que una supuesta crisis termine sola.

Si las tomas siguen siendo muy complicadas, tu bebé rechaza repetidamente el pecho o tienes dudas sobre cuánto está comiendo, vale la pena pedir ayuda.

Cómo sobrevivir a una crisis de lactancia sin volverte loca

No existe un truco mágico para que tu bebé vuelva a mamar como antes, pero sí hay algunas cosas que pueden hacer estos días bastante más llevaderos.

1. Ofrece el pecho según sus señales, no según el reloj

Si tu bebé está pidiendo pecho más seguido, no necesitas obligarlo a esperar tres horas solo porque hace poco terminó de comer. Durante la lactancia, especialmente en los primeros meses, las necesidades pueden cambiar de un día para otro.

Ofrecer el pecho con frecuencia también ayuda a mantener la producción de leche. Eso sí, si tu bebé tiene dificultades para sacar leche, aumentar las tomas por sí solo puede no resolver el problema, y conviene revisar el agarre y la transferencia de leche.

2. Busca un lugar tranquilo para las tomas

Este consejo puede ser especialmente útil alrededor de los tres meses. Si tu bebé se distrae con cualquier cosa, prueba darle pecho en una pieza tranquila, con menos ruido y estímulos.

No necesitas convertir tu casa en una biblioteca, pero quizás apagar la televisión o alejarte un rato de las visitas ayude a que se concentre mejor.

3. No interpretes cada cambio como falta de leche

Que tus pechos estén blandos, que tu bebé quiera mamar seguido o que las tomas sean más cortas no significa automáticamente que tengas poca producción.

Para saber si está recibiendo suficiente leche, hay señales mucho más útiles: sus pañales mojados, la deglución durante las tomas y, sobre todo, cómo va aumentando de peso.

Si tienes dudas, una matrona o asesora de lactancia puede ayudarte a evaluar una toma y comprobar si tu bebé está sacando leche de manera efectiva.

4. Pide ayuda con todo lo demás

Si tu bebé quiere pasar gran parte del día tomando pecho, probablemente no sea el mejor momento para intentar tener la casa impecable, cocinar tres comidas y responder todos tus mensajes pendientes.

Si tienes a alguien que pueda ayudarte, aprovecha. Que otra persona prepare algo para comer, se encargue de la ropa o salga a comprar puede hacer una diferencia enorme.

Porque sí, tu bebé puede necesitar más pecho estos días, pero tú también necesitas comer, descansar y tener un rato para ir al baño tranquila.

5. No tomes decisiones importantes en medio del agotamiento

Después de varias horas de tomas seguidas, es fácil pensar que tu leche no alcanza y que necesitas cambiar toda tu forma de alimentar a tu bebé.

Antes de hacer cambios por miedo a tener poca leche, intenta comprobar si realmente hay un problema de producción o de transferencia. Dar suplementos sin necesitarlos y reemplazar tomas al pecho puede disminuir la estimulación y afectar la producción con el tiempo.

Esto no significa que complementar sea algo malo. Si tu bebé lo necesita, hay maneras de hacerlo cuidando su alimentación y, si quieres continuar amamantando, también tu producción. Lo importante es tomar esa decisión con información y apoyo.

¿Cómo saber si es una crisis de lactancia o realmente tengo poca leche?

Esta es probablemente la pregunta más importante de todo el artículo.

Un bebé puede querer tomar pecho a cada rato y estar recibiendo suficiente leche. Pero también existen situaciones en las que la producción es baja o el bebé tiene dificultades para sacar la leche del pecho.

Por eso, más que fijarte únicamente en cuánto tiempo mama o en si parece inquieto, observa cómo va creciendo y alimentándose.

En general, son señales tranquilizadoras que tu bebé aumente de peso de acuerdo con lo esperado, que puedas observar o escuchar que traga durante las tomas y que moje suficientes pañales. Desde aproximadamente el quinto día de vida, se esperan al menos seis pañales mojados al día, aunque las deposiciones pueden cambiar con la edad.

En cambio, consulta pronto con su pediatra o matrona si moja menos pañales de lo esperado, no está aumentando bien de peso, cuesta despertarlo para alimentarse, no escuchas que trague o parece tener dificultades constantes para prenderse al pecho. Si está muy decaído o muestra signos de deshidratación, necesita evaluación médica urgente.

Y si dar pecho te duele mucho, tienes grietas importantes o cada toma termina siendo una lucha, tampoco tienes que esperar a que pase una supuesta crisis para pedir ayuda.

¿Todas las mamás y bebés pasan por crisis de lactancia?

No. Y esto también es importante decirlo.

Hay bebés que atraviesan etapas de tomas más frecuentes sin grandes dificultades y otros que muestran cambios muy notorios. Algunos se distraen muchísimo alrededor de los tres meses, mientras que otros siguen tomando pecho como siempre.

No pasar por una crisis no significa que algo esté mal, y pasar por una tampoco significa que tu lactancia esté destinada a ser difícil.

Cada bebé tiene su propio ritmo, y las experiencias de otras mamás pueden ayudarte a entender lo que estás viviendo, pero no son un calendario que tengas que cumplir.

Si hoy sientes que tu bebé vive pegado al pecho…

Puede que estés pasando por uno de esos días en los que apenas alcanzas a dejarlo en la cuna antes de que vuelva a buscarte. Quizás ya perdiste la cuenta de las tomas y estás preguntándote si esto será así para siempre.

Lo más probable es que no.

La lactancia cambia muchísimo durante los primeros meses. Hay días más tranquilos, otros más intensos y etapas en las que parece que tienes que aprender a dar pecho de nuevo.

Lo importante es recordar que pedir pecho más seguido no siempre significa que falte leche, que los cambios en las tomas no necesariamente indican un problema y que pedir ayuda cuando algo no va bien puede ahorrarte muchas preocupaciones.

Y mientras tanto, si hoy lo único que lograste hacer fue alimentar a tu bebé, comer algo y sobrevivir al día, créeme: ya hiciste bastante.

Un abrazo,
Equipo Oye Mamá 💗

 

 

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