Mi bebé llora mucho: causas comunes y qué puedo hacer

Mi bebé llora mucho: causas comunes y qué puedo hacer

Lo primero que queremos decirte es que llorar es la principal forma que tiene un recién nacido de comunicarse. No siempre significa que exista un problema. A veces tiene hambre, sueño, frío, calor o necesita un cambio de pañal; otras veces simplemente necesita estar en brazos y sentirse acompañado.

Con el tiempo comenzarás a reconocer algunas de sus señales, pero durante las primeras semanas es completamente normal sentir que estás intentando descifrar un idioma que todavía no conoces.

¿Por qué llora tanto mi bebé?

Los bebés pueden llorar por muchas razones y, en ocasiones, puede haber más de una al mismo tiempo. Estas son algunas de las causas más frecuentes que vale la pena revisar.

Hambre

Es una de las primeras cosas que puedes comprobar, especialmente durante las primeras semanas, cuando los recién nacidos comen con mucha frecuencia.

No esperes necesariamente a que llore para ofrecerle alimento. Antes del llanto suelen aparecer señales más tempranas de hambre, como llevarse las manos a la boca, mover la cabeza buscando el pecho o abrir y cerrar la boca.

Si tu bebé ya está llorando, también puedes alimentarlo. El llanto no significa que hayas "esperado demasiado" ni que hayas hecho algo mal.

Sueño

Un bebé cansado puede parecer paradójicamente más despierto, inquieto o irritable.

Si lleva bastante tiempo despierto, bosteza, aparta la mirada, se mueve mucho o comienza a ponerse más difícil de consolar, quizás simplemente necesita dormir.

A veces creemos que debemos cansarlo para que duerma mejor, pero con los recién nacidos suele funcionar mejor acompañar el sueño antes de que llegue al punto de estar completamente sobrepasado.

Pañal o ropa incómoda

Puede parecer obvio, pero cuando llevas horas intentando descubrir por qué llora, vale la pena volver a lo básico.

Revisa el pañal, la ropa y si alguna prenda está demasiado ajustada. También comprueba que no tenga demasiado calor o frío.

Los recién nacidos todavía tienen dificultades para regular su temperatura, por lo que conviene vestirlos de acuerdo con el ambiente y evitar sobreabrigarlos.

Gases y molestias después de comer

Algunos bebés tragan aire mientras comen y pueden sentirse incómodos después de una toma.

Puedes intentar ayudarlo a expulsar los gases manteniéndolo en una posición vertical y realizando movimientos suaves en su espalda. No todos los bebés necesitan eructar después de cada alimentación, así que si está tranquilo y cómodo no es necesario insistir indefinidamente.

Si quieres conocer distintas posiciones para ayudarlo, puedes revisar nuestra guía sobre cómo sacar los gases a un recién nacido.

Necesita contacto

A veces la respuesta es mucho más simple de lo que imaginamos: quiere estar contigo.

Los recién nacidos acaban de pasar de un ambiente cálido, contenido y lleno de sonidos a un mundo completamente nuevo. Estar en brazos, escuchar tu voz y sentir tu cuerpo puede ayudarlos a regularse y sentirse seguros.

No estás "malcriando" a un recién nacido por tomarlo en brazos cuando llora.

Durante esta etapa, el contacto también es una necesidad.

Demasiados estímulos

Luces, televisión, conversaciones, visitas, sonidos, movimiento y estar pasando de unos brazos a otros pueden ser demasiado para un bebé pequeño.

Si has intentado varias cosas y sigue llorando, prueba llevarlo a un lugar tranquilo, bajar la luz, reducir el ruido y sostenerlo cerca de ti.

A veces necesitan precisamente menos, no más.

¿Qué puedo hacer cuando mi bebé no deja de llorar?

Cuando llevas veinte minutos con un bebé llorando, es muy difícil pensar con claridad. En esos momentos puede ayudarte tener una pequeña secuencia para revisar lo básico.

Primero comprueba si tiene hambre, necesita un cambio de pañal o está incómodo. Después piensa en sueño, temperatura y posibles molestias después de comer. Si todo parece estar bien, intenta reducir los estímulos y sostenerlo en brazos, hablarle suavemente o caminar con él.

También puedes probar distintas posiciones. Algunos bebés se calman al estar erguidos sobre el pecho de su madre o padre; otros prefieren estar acurrucados o moverse suavemente.

No necesitas probar veinte cosas al mismo tiempo. Haz un cambio, espera unos minutos y observa cómo responde.

Y si nada funciona, recuerda que no significa que estés fallando.

¿Y si estoy empezando a desesperarme?

Esta parte también es importante.

El llanto constante puede ser tremendamente agotador. Puedes estar cansada, con sueño, con dolor, hambrienta y sentir que ya no sabes qué hacer.

Si sientes que estás llegando a tu límite, deja al bebé en un lugar seguro, como su cuna, y tómate 5-10 minutos para respirar y recuperar la calma. Si hay otra persona disponible, pídele que se haga cargo mientras descansas.

Nunca sacudas ni zarandees a un bebé. El llanto puede ser desesperante, pero sacudir a un bebé puede provocarle lesiones cerebrales graves.

Lo principal para calmar a un bebé es estar calmada. Si necesitas dejarlo y salir a respirar por 5 minutos, no le pasará nada. Solo recuerda dejarlo en un lugar seguro.

¿Cuándo debería consultar al pediatra?

Aunque el llanto sea frecuente en los primeros meses, hay situaciones en las que conviene buscar orientación médica.

Consulta con un profesional si tu bebé presenta un llanto que parece muy diferente a lo habitual, especialmente si es agudo o inconsolable, o si además presenta fiebre, dificultad para respirar, vómitos persistentes, rechazo de las tomas, decaimiento, cambios importantes en sus deposiciones u orina, o si simplemente sientes que algo no está bien.

No necesitas esperar a tener una explicación perfecta para pedir ayuda. Tú conoces a tu bebé y, si algo te preocupa, es válido consultar.

No tienes que conseguir que deje de llorar siempre

Quizás esta sea una de las cosas más difíciles de aceptar durante los primeros meses.

A veces vas a revisar el pañal, ofrecer alimento, ayudarlo con los gases, apagar las luces, tomarlo en brazos y hacer todo lo que se te ocurre... y tu bebé seguirá llorando.

Eso no significa que hayas hecho algo mal.

Acompañar a un bebé que llora también es cuidar.

Quizás no puedas eliminar aquello que lo está molestando, pero puedes estar ahí mientras lo atraviesa. Puedes sostenerlo, hablarle, cantarle, caminar con él o simplemente quedarte a su lado.

Y poco a poco, vas a empezar a conocerlo. Vas a distinguir ese llanto de hambre del llanto de sueño. Vas a reconocer cuándo necesita brazos y cuándo necesita silencio. Vas a aprender sus pequeñas señales.

No ocurre de un día para otro.

Tú también estás aprendiendo a ser su mamá o su papá.

Y eso está bien.

Un abrazo,
Equipo Oye Mamá

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