¿Qué hacer si tienes mucha producción de leche?
Tener mucha leche materna puede parecer, a primera vista, un problema bastante bueno para tener. Pero si estás amamantando y sientes los pechos constantemente llenos, tienes pérdidas de leche, tu bebé se atraganta o se pone inquieto durante las tomas, o necesitas extraerte leche con frecuencia para sentir alivio, probablemente ya descubriste que tener mucha leche también puede ser difícil.
La sobreproducción de leche, también llamada hiperlactancia, ocurre cuando produces más leche de la que tu bebé necesita. Puede presentarse desde el comienzo de la lactancia o aparecer después, por ejemplo, cuando se estimula demasiado la producción con extracciones frecuentes.
Lo primero es saber que no tienes que "aguantar" las molestias ni tampoco intentar vaciar completamente los pechos cada vez que se sienten llenos. La idea es encontrar una forma de manejar la situación sin estimular todavía más la producción.
¿Cómo saber si tienes demasiada leche?
Tener los pechos llenos durante los primeros días o semanas es bastante habitual y no necesariamente significa que tengas una sobreproducción.
Algunas señales que pueden aparecer cuando existe hiperlactancia son sentir los pechos muy llenos, duros, con "pelotas" o congestionados con frecuencia, tener pérdidas abundantes de leche, presentar obstrucciones frecuentes o que tu bebé no pueda manejar bien el flujo de leche.
Durante las tomas, algunos bebés pueden toser, atragantarse o ponerse inquietos porque la leche sale demasiado rápido.
Si sospechas que tienes una producción excesiva, lo ideal es conversar con una asesora de lactancia, matrona o profesional de salud con experiencia en lactancia materna, especialmente si la situación está afectando tus tomas o tu bienestar.
No necesitas vaciar completamente el pecho cada vez
Esta es una de las cosas más importantes.
Cuando tienes mucha leche y sientes los pechos llenos, puede resultar tentador extraer leche hasta sentirlos completamente vacíos. El problema es que extraer leche estimula la producción. Cada vez que tu bebé toma o te extraes leche (con un extractor o de forma manual) tu cuerpo envía la señal de que necesitas producir más leche.
Si cada vez que sientes congestión extraes leche, puedes terminar en un círculo bastante frustrante:
produces mucho → necesitas extraerte → tu cuerpo recibe la señal de producir más → vuelves a producir mucho.
Si necesitas extraerte para aliviar la presión, intenta hacerlo solamente hasta sentirte más cómoda, en lugar de buscar vaciar completamente el pecho.
¿Y si uso extractor de leche?
El extractor puede ser una herramienta maravillosa, pero cuando existe sobreproducción conviene revisar cuánto, cuándo y para qué lo estás utilizando.
Si estás extrayendo leche después de cada toma "por si acaso", almacenando grandes cantidades o realizando sesiones adicionales para aliviar la sensación de pecho lleno, es posible que estés estimulando tu producción sin darte cuenta.
Esto no significa que tengas que dejar de utilizar tu extractor. La clave está en utilizarlo de acuerdo con tus necesidades reales, y si quieres disminuir la producción, hacerlo de manera gradual y acompañada cuando sea necesario.
Si necesitas extraer leche, puede ser útil comenzar con sesiones más cortas o extraer solamente la cantidad que necesitas para aliviar la molestia.
Prueba el recolector de leche
Si al amamantar o extraer leche de un pecho ves que tu otro pecho bota leche como rio, te recomendamos probar un recolector de leche. Solo su nombre lo dice "recolecta" o recoge la leche que se está cayendo. Algunos extractores que se adhieren al pecho con vacío crean diferencia de presión y tienden a aliviar la congestión sin estimular la producción. Win win.
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VER PRODUCTO¿Tengo que ofrecer siempre los dos pechos?
No necesariamente.
Durante una toma, algunos bebés pueden quedar satisfechos después de un solo pecho, especialmente cuando existe una producción abundante.
Pero esto no significa que todas las madres con mucha leche deban utilizar siempre un solo pecho ni que exista una regla universal. La estrategia adecuada depende de tu producción, de cómo está comiendo tu bebé y de cómo se encuentran tus pechos.
Por eso, si estás considerando cambios importantes en la forma de ofrecer el pecho, es recomendable hacerlo con orientación profesional.
Cuidado con las obstrucciones y la congestión
Cuando produces mucha leche, puedes tener mayor sensación de tensión, inflamación o molestias en los pechos.
Si sientes una zona dolorosa o endurecida, evita masajearla con mucha fuerza o apretarla intensamente. En su lugar, te recomendamos compresas frías para ayudar a aliviar la inflamación y el dolor. También es importante utilizar un sostén cómodo, que no comprima excesivamente el pecho.
Y si presentas síntomas importantes o persistentes, consulta con un profesional.
¿Cuándo debería consultar?
Si tienes dolor intenso, un pecho muy rojo o caliente, fiebre, escalofríos, malestar general o síntomas que empeoran o no mejoran, consulta con un profesional de salud.
También vale la pena pedir ayuda si tu bebé tiene dificultades frecuentes durante las tomas, no parece alimentarse adecuadamente, tiene problemas para aumentar de peso o si la lactancia se está convirtiendo en una experiencia muy dolorosa o estresante para ti.
No necesitas esperar a que la situación sea insostenible para pedir ayuda, sobre todo porque las asesoras de lactancia pueden no tener disponibilidad inmediata.
¿Debo guardar toda la leche que me saco?
No necesariamente.
Es muy tentador comenzar a llenar el freezer cuando descubres que puedes extraer grandes cantidades de leche. Pero si estás intentando manejar una sobreproducción, almacenar cada gota que extraes puede terminar haciendo que sigas extrayendo más de lo que necesitas.
Puedes guardar leche para utilizarla cuando corresponda, pero no necesitas convertir tu freezer en un banco de leche gigante.
Tu objetivo no debería ser producir la mayor cantidad de leche posible, sino producir la cantidad que tu bebé necesita.
Tener mucha leche también puede ser agotador
A veces la maternidad está llena de mensajes contradictorios.
"Qué suerte que tienes tanta leche."
"Guarda todo lo que puedas."
"Extrae para aumentar todavía más."
Y mientras tanto, tú estás despertando con los pechos empapados, cambiándote la polera varias veces al día, intentando que tu bebé no se atragante durante la toma y buscando una posición que funcione.
Tener mucha leche no significa que tengas que estar feliz con cada parte de la experiencia.
La lactancia no es una competencia por producir más.
Si tienes la cantidad de leche que tu bebé necesita, eso es suficiente. Y si estás produciendo mucho más de lo que necesita y eso te está causando molestias, también es completamente válido querer encontrar una solución.
La lactancia debería ser una experiencia que puedas sostener, no una prueba de cuánto puedes aguantar.
Un abrazo,
Equipo Oye Mamá
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