¿Necesito un banco de leche para dar pecho?

¿Necesito un banco de leche para dar pecho?

Hace poco, una amiga me contó que había decidido dejar de dar pecho porque nunca logró hacer un banco de leche. Su comentario me dejó pensando, porque detrás de esa decisión había una idea que probablemente muchas mamás comparten: que para mantener la lactancia hay que tener una reserva de leche guardada en el congelador.

Y me dieron ganas de escribir sobre esto, porque siento que, sin querer, hemos convertido algo que debería ser una herramienta en una exigencia más de la maternidad.

Entre las fotos de bolsitas perfectamente etiquetadas, los congeladores llenos y los videos de mamás extrayéndose cantidades impresionantes de leche, es fácil terminar creyendo que eso es lo normal. Que todas deberíamos poder hacerlo y que, si no lo conseguimos, estamos haciendo algo mal.

Pero hay algo que quiero decirte desde el principio: no necesitas tener un banco de leche para dar lactancia materna.

¿En qué momento el banco de leche se convirtió en una obligación?

Un banco de leche puede ser una herramienta maravillosa si tienes que volver al trabajo, necesitas separarte de tu bebé durante algunas horas o simplemente quieres que otra persona pueda darle una toma de vez en cuando. El problema aparece cuando empezamos a verlo como un requisito para amamantar.

Porque entonces ya no basta con alimentar a tu bebé. También parece que deberías extraerte leche después de las tomas, juntar cierta cantidad de mililitros, congelarla, etiquetarla y mantener una reserva para cualquier imprevisto.

Y todo eso mientras te recuperas del parto, duermes poco e intentas entender a tu recién nacido. A veces pareciera que, además de alimentar a nuestros bebés, tenemos que producir leche para un bebé imaginario que vive en el congelador.

Tu extractor no mide tu capacidad de alimentar a tu bebé

Este es uno de los mitos que más me gustaría derribar: la cantidad de leche que consigues sacar con un extractor no representa necesariamente la cantidad de leche que produces.

Hay mamás que amamantan sin dificultades, cuyos bebés crecen perfectamente bien, pero que apenas consiguen extraerse unos mililitros. Esto puede ocurrir porque el cuerpo responde de forma diferente a la extracción, porque el equipo no es el adecuado o porque el bebé consigue sacar leche de manera más efectiva.

Por eso, mirar una mamadera con 20 o 30 mililitros y concluir que tienes poca leche puede llevarte a una preocupación innecesaria. Para saber si tu bebé está recibiendo suficiente, hay indicadores mucho más importantes, como su aumento de peso, la cantidad de pañales mojados y cómo se alimenta durante las tomas.

Las redes sociales tampoco ayudan demasiado

Seguramente has visto esos videos de mamás que terminan una sesión de extracción con dos mamaderas llenas y después muestran cómo guardan la leche junto a otras cincuenta bolsas perfectamente ordenadas.

No hay nada malo en compartir esa experiencia, pero pocas veces vemos todo lo que hay detrás. No sabemos si esa mamá produce más leche de la que necesita su bebé, si está extrayéndose en lugar de darle una toma o cuánto tiempo lleva formando esa reserva.

Lo que vemos son unos segundos de un proceso mucho más largo. Y cuando comparamos esos segundos con nuestra realidad, podemos terminar sintiendo que estamos haciendo muy poco, incluso cuando estamos alimentando a nuestros bebés todos los días.

La lactancia no es todo o nada

Si necesitas separarte de tu bebé, puede ser útil tener leche guardada. Pero eso no significa que necesites acumular semanas de reservas. En muchas situaciones basta con organizar la leche que necesitará durante tu ausencia y, si es posible, extraerte mientras estás fuera para mantener la producción.

También existen distintas formas de continuar con la lactancia. Hay mamás que dan pecho cuando están con sus bebés y utilizan fórmula durante sus ausencias, otras combinan pecho y extracción, y algunas nunca necesitan un extractor.

Por supuesto, también hay quienes deciden dejar de amamantar, y esa decisión merece todo el respeto. No se trata de convencer a nadie de continuar a cualquier costo, sino de evitar que una mamá abandone una lactancia que quería mantener solamente porque no consiguió llenar su congelador.

La lactancia mixta también es lactancia. Dar pecho durante unos meses también cuenta. Y decidir dejar de amamantar no borra todo lo que hiciste antes.

Quizás necesitamos dejar de medir tanto

Cuántos minutos estuvo al pecho, cuántos mililitros conseguimos extraer, cuántas bolsas tenemos congeladas... A veces pareciera que todo en la lactancia tiene que convertirse en un número.

Por supuesto que hay situaciones en las que medir es importante, especialmente cuando existen dificultades de alimentación. Pero cuando todo marcha bien, tener más leche guardada no significa que estés alimentando mejor a tu bebé.

Quizás tu banco de leche son tres bolsitas. Quizás tienes veinte. Quizás nunca has congelado una sola gota y tu bebé toma directamente del pecho. Ninguna de esas situaciones, por sí sola, define el éxito de tu lactancia.

Me habría gustado que mi amiga supiera todo esto antes de sentir que no tener un banco de leche significaba que no podía continuar amamantando. No sé si habría cambiado su decisión, y tampoco se trata de eso. Lo que me gustaría es que todas pudiéramos tomar estas decisiones con información, apoyo y sin presiones innecesarias.

Porque la leche que tu bebé toma directamente de tu pecho también cuenta, aunque nunca haya pasado por una bolsa, una etiqueta o un congelador.

Un abrazo,

Ana, de Oye Mamá

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