Primeros días con un recién nacido: qué esperar en casa

Primeros días con un recién nacido: qué esperar en casa

Los primeros días con un recién nacido pueden sentirse un poco extraños. Después de meses imaginando cómo sería conocerlo, finalmente estás en casa con tu bebé en brazos... y de pronto te das cuenta de que nadie te entregó un manual para saber qué hacer durante las próximas 24 horas. 💛

Es completamente normal sentir emoción, cansancio, felicidad, miedo y dudas, a veces todo durante el mismo día. Tu bebé también está adaptándose a un mundo completamente nuevo, y durante estas primeras semanas gran parte de su tiempo estará dedicado a comer, dormir, llorar y buscar contacto.

La buena noticia es que no necesitas tener todo bajo control. Los primeros días no se tratan de establecer una rutina perfecta ni de hacer que tu bebé "aprenda" a dormir. Se trata de conocerse, cubrir sus necesidades básicas y recuperarse del parto.

Tu bebé probablemente dormirá... muchísimo

Los recién nacidos pasan gran parte del día durmiendo, aunque eso no significa necesariamente que tú vayas a dormir mucho. 😂 Su sueño suele estar distribuido en períodos cortos y pueden despertarse varias veces durante el día y la noche para alimentarse.

Es posible que todavía no diferencie claramente entre el día y la noche. Por eso, las primeras semanas pueden sentirse como una sucesión interminable de siestas, tomas, cambios de pañal y despertares. No significa que estés haciendo algo mal ni que hayas creado un mal hábito: un recién nacido todavía está desarrollando sus propios ritmos de sueño y alimentación.

Va a comer muy seguido

Durante los primeros días, tu bebé necesitará alimentarse con frecuencia. Si estás amamantando, es posible que sientas que pasa una parte importante del día en el pecho. Y si utilizas mamadera, también tendrás muchas tomas y cambios de pañal que organizar.

Esto puede sorprender, especialmente porque muchas personas imaginan que habrá horarios mucho más definidos. En esta etapa, sin embargo, las necesidades del bebé son las que marcan gran parte del ritmo del día.

Si tienes dudas sobre cuánto está comiendo, si está recibiendo suficiente leche o si algo te preocupa con respecto a la alimentación, consulta con su pediatra, matrona u otro profesional que esté acompañando a tu familia.

Los pañales serán parte importante de tu vida

Los pañales también son una de las formas en que los profesionales pueden evaluar cómo está alimentándose e hidratándose un recién nacido, especialmente durante los primeros días. La cantidad y características de las deposiciones también van cambiando durante esta etapa.

Por eso es útil tener suficientes pañales, una muda cerca y todos los elementos necesarios para cambiarlo sin tener que recorrer toda la casa cada vez.

Y sí: vas a cambiar muchos pañales.

Puede llorar aunque aparentemente no le pase nada

Esta es quizás una de las cosas que más desconcierta a los padres primerizos.

Puede haber comido, tener el pañal limpio, estar abrigado, haber dormido y aun así llorar. El llanto es la principal forma que tiene un recién nacido de comunicarse y no siempre significa que exista un problema.

Puede necesitar brazos, tener sueño, sentirse sobreestimulado, tener gases o simplemente necesitar escuchar tu voz y sentirte cerca. Durante los primeros días todavía estás aprendiendo a interpretar sus señales, así que es normal que no siempre sepas qué necesita.

Y si quieres profundizar en esto, puedes leer nuestra guía "Mi bebé llora mucho: causas comunes y qué puedo hacer".

Querrá estar en brazos

Es posible que durante el embarazo hayas escuchado frases como "no lo tomes tanto porque se va a acostumbrar".

Puedes respirar tranquila.

Un recién nacido no está intentando manipularte ni desarrollar malos hábitos. Acaba de pasar de un ambiente donde estaba contenido, caliente y acompañado permanentemente a uno completamente nuevo. El contacto físico puede ayudarlo a sentirse seguro y regulado.

Puedes sostenerlo, hablarle, cantarle, hacer piel con piel o simplemente dejarlo dormir sobre ti mientras estás despierta y en una posición segura. No tienes que justificar cada minuto que pasas con tu bebé en brazos.

La casa puede dejar de ser perfecta

Y quizás esto sea más importante de lo que parece.

Durante los primeros días es posible que haya ropa sin guardar, platos en el lavaplatos, visitas que llegan con comida y una cama que no se hace hasta el mediodía. Y está bien.

Si tienes ayuda disponible, intenta utilizarla para las cosas que realmente necesitas delegar: cocinar, lavar ropa, hacer compras, ordenar o cuidar a otros hijos. No necesitas recibir a todo el mundo ni mantener tu casa como si nada hubiera cambiado.

Acabas de tener un bebé. Tu prioridad ahora no es que la casa esté impecable.

Tú también te estás recuperando

A veces toda la atención está puesta en el recién nacido y olvidamos que también acaba de ocurrir algo enorme en el cuerpo de la mamá.

Independientemente de cómo haya sido el parto, necesitarás tiempo para recuperarte. Puedes sentir cansancio, dolor, sensibilidad, cambios emocionales y muchas otras cosas durante los primeros días. Si algo te preocupa o sientes que algo no está bien, consulta con tu equipo de salud.

Intenta comer, hidratarte y descansar cada vez que tengas la oportunidad. Y si alguien te ofrece ayuda, una buena respuesta puede ser: "Sí, gracias. ¿Podrías hacerme comida o cuidar al bebé mientras me ducho?"

No tienes que poder con todo sola.

No esperes que exista una rutina todavía

Quizás hayas leído sobre horarios de sueño, rutinas de alimentación o métodos para organizar el día de un bebé. Todo eso puede ser útil más adelante, pero durante los primeros días tu principal objetivo es mucho más sencillo: conocer a tu bebé y responder a sus necesidades.

Habrá días en que parezca que todo ocurrió exactamente como esperabas y otros en que llegarás a la noche preguntándote cómo pueden haber pasado tantas cosas en un solo día.

No necesitas que cada día sea productivo. De hecho, durante algunas jornadas tu mayor logro será haber comido, duchado y conseguido que tu bebé esté alimentado y cuidado.

Y eso es suficiente.

¿Cuándo consultar?

Aunque muchas situaciones de los primeros días son completamente normales, es importante saber que existen señales que requieren evaluación profesional. Si tu recién nacido presenta fiebre, dificultad para respirar, está excesivamente somnoliento o cuesta despertarlo, rechaza repetidamente las tomas, presenta vómitos persistentes, tiene menos pañales mojados de los esperados o simplemente notas que algo no está bien, consulta con su equipo de salud.

No necesitas esperar a estar segura de que "es algo grave". Si algo te preocupa, está bien preguntar.

Los primeros días pasan

Quizás ahora te parezca imposible imaginarlo, pero estos días que se sienten larguísimos también pasan.

Vas a aprender cómo le gusta dormir, qué sonidos hace cuando tiene hambre, cómo calmarlo, qué ropa le queda mejor y cuáles son esas pequeñas señales que al principio parecían imposibles de interpretar.

Y tú también vas a ir encontrando tu propia manera de ser mamá o papá.

No necesitas disfrutar cada segundo. Puedes amar profundamente a tu bebé y al mismo tiempo estar agotada, echar de menos tu antigua rutina, llorar en la ducha o preguntarte si lo estás haciendo bien.

Los primeros días no tienen que ser perfectos. Solo tienen que ser vividos de a poco, una toma, un pañal, un abrazo y una noche a la vez.

Un abrazo,
Equipo Oye Mamá

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